Una iniciativa de Parque del Recuerdo

Qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos piensen en el suicidio

Lamentablemente el suicidio es una realidad que está presente en nuestra sociedad y que aumenta cada día, por lo que se hace muy importante hablar sobre este tema en familia, más si hay adolescentes en casa. Ellos son un grupo vulnerable, ya que tienden a ser más impulsivo y rebelde, debido a los cambios físicos y hormonales que está viviendo.

Si piensas que tu hijo puede estar pasándolo mal, y que está contemplando quitarse la vida para solucionar sus conflictos o para salir de esa situación que lo atormenta, debes hacer algo. Frente a la duda, es fundamental ponerse en movimiento.

Es por ello que, a continuación mencionamos algunas actitudes a las cuales debes poner atención para así evitar que una tragedia ocurra:

– No se debe confiar solo en sus palabras, observa a tu hijo en todo momento: No se trata de ser entrometido o de querer tener el control de toda la vida de tu hijo, sino que la idea es estar pendiente y saber cómo se encuentra, si lo está pasando bien, cuáles son sus conflictos, sus proyectos, sus miedos, inseguridades, etc. Es importante escucharlo aun cuando no esté hablando.

No permitas que la depresión o la ansiedad de un adolescente aumente sin control: El aislamiento, la irritabilidad y los estados emocionales muy cambiantes también nos sugieren que necesita ayuda. En ocasiones ni ellos mismos alcanzan a darse cuenta de que necesitan apoyo, o no lo busca porque piensan que mostrarse vulnerables es un síntoma de debilidad.

– No le bajes el perfil a una amenaza, y tampoco lo vea como una situación trivial de la adolescencia: Existen ciertas situaciones que pueden ser un factor de vulnerabilidad para el desarrollo socioemocional de un adolescente, ya que, al no contar con los recursos emocionales necesarios para hacerle frente, pueden generar un impacto negativo. Alguno de los hechos frente a las cuales poner atención son:

  • Pérdida mayor (por ejemplo, rompimiento de una relación o muerte)
  • Abuso de sustancias
  • Presión social o por parte de pares
  • Humillación pública o bullying
  • Una enfermedad crónica
  • Historial de suicidio en la familia

– Exprese sus sentimientos: Si observas que tu hijo no se comporta como es habitual, no espere a que él te busque. Demuéstrale que estás disponible, que lo ves diferente y que tu puerta está abierta para cualquier cosa que éste necesite.

Hazle saber que todos nos sentimos tristes o deprimidos de vez en cuando, incluso las mamás y los papás. Sin minimizar su angustia, reconfórtalo diciéndole que esos malos momentos no durarán para siempre. Dile que las cosas realmente van a mejorar y que puedes ayudarle durante la terapia y otros tratamientos para que las cosas estén bien.

– Anímalo para que no se aísle de la familia y los amigos: La mayoría de las veces es mejor estar con otras personas que estar solo. Pero no lo obligue si dice que no.

– Recomiendale el ejercicio: Cuando se hace ejercicio se liberan endorfinas (sustancias que mejora el estado de ánimo y reduce el dolor). Las endorfinas disminuyen la cantidad de cortisol en la circulación, que es una hormona que se vincula con la depresión. Por lo que hacer actividad física no solo se trata de trabajar el cuerpo, sino también la mente y el estado de ánimo. Por lo mismo, no es importante el tipo de actividad física que realice, sino el disfrutarlo y hacerlo de forma constante.

– Busca ayuda profesional de inmediato: Tal vez tu hijo simplemente está teniendo un mal día, pero podría ser algo más si dura un par de semanas. En este caso, es mejor exagerar que restarle importancia. Generalmente cuando existe una idea suicida gestándose, el adolescente comienza a visualizar el cómo seguirá la vida sin estar él presente, y son usuales ciertos comentarios como: “Nada me importa”, “me pregunto cuántas personas vendrían a mi funeral”, “a veces quisiera solo dormirme y no volver a despertar”, “todos estarían mejor sin mí».

Si usted escucha este tipo de comentarios, no se altere y escuche lo que realmente está diciendo sin juzgar, porque sus palabras, más que una amenaza, son una petición desesperada de apoyo para salir del dolor en el cual se encuentra.

Mucho se habla sobre aquella persona que dice querer terminar con su vida, como alguien manipulador o que solo quiere llamar la atención. Pero ¿por qué no brindarle la atención que necesita si se trata de un hijo? Efectivamente una cosa es no estar de acuerdo con el actuar del adolescente, pero es importante entender que hay una necesidad presente de afecto y atención, por lo que es necesario movilizarse.

Además, siempre será mejor exagerar frente a una situación delicada, que dejarlo pasar y luego enfrentarse a un desenlace que no tienen vuelta atrás. Una reacción le dará a entender a su hijo que usted se preocupa por él y que está dispuesto a buscar ayuda para así velar por su bienestar, y eso también le hace bien.

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