Una iniciativa de Parque del Recuerdo

La felicidad como motor de superación del duelo

La superación del duelo es una etapa clave del proceso de pérdida de un ser querido. Es en este momento donde una serie de emociones aparece, “compitiendo” entre sí con el objetivo de ser la más preponderante en cada persona que, por cierto, vive el duelo de forma particular.

Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de sentimientos negativos los que asoman e invisibilizan a otras emociones que, en la etapa de superación, nos pueden aportar otra visión de la vida. Una de ellas es la felicidad.

Es acá donde aparece la siguiente pregunta: ¿se puede ser feliz después de una pérdida? Si bien la cotidianeidad nunca volverá a ser igual, sanar y aprender a vivir de nuevo si es factible.

En primer término, la persona debe atravesar por todas las etapas del duelo, dejando que continúe su curso natural, sin apuros. Es parte de un proceso y a la larga traerá un sentido de felicidad.

El camino del duelo también da pie a “volver a sentir”. Muchas veces las emociones se suprimen, pero la clave es dejar que éstas aparezcan, especialmente las positivas como la esperanza y la felicidad.

La felicidad también puede ser redefinida: aprender a vivir, amar y ser feliz de nuevo, a veces puede requerir un ajuste en la perspectiva y el pensamiento, y encontrar cosas nuevas que pueden ser saludable, casi como un motor de la existencia.

Redefinir la vida

Dentro de la etapa de superación del duelo también se puede experimentar un cambio en la visión del mundo, reevaluando la propia vida. Es acá donde aparecen preguntas como si se está viviendo con alegría o si la persona ama lo que hace. Lo importante en este caso es empezar a vivir plenamente y elegir conscientemente qué existencia queremos tener.

Por último, hay que confiar en que se estará bien. La vida inevitablemente supone experimentar una pérdida, pero esta no tiene por qué dar lugar a la desesperanza. Cuando aprendemos a equilibrar la presencia de nuestro dolor con el paso de la alegría, encontramos otros sentimientos positivos como la esperanza, que nos ayudan a experimentar el proceso y entenderlo como una etapa más que todos van a enfrentar y que todos podrán superar.

 

Fuente: Psiqueduelo.com

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