Una iniciativa de Parque del Recuerdo

La familia en contexto de crisis: una fuente de acompañamiento

El próximo 15 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Familia, una jornada en la que las Naciones Unidas (ONU) recuerda la importancia del rol que tiene el grupo familiar en el desarrollo de cada uno de sus integrantes en los ámbitos emocionales, sociales e intelectuales.

Y es más relevante hoy este papel dada la contingencia que vive el mundo, y que nos llama a estar más unidos y acompañados de nuestros más cercanos. “Acá hay un antes y un después de la pandemia”, dice la doctora en psicología Neva Milicic, en un encuentro virtual organizado por El Mercurio llamado “La Familia en Tiempos de Cuarentena”. Y es que a su juicio, hoy existe un cambio muy profundo en la interacción entre sus miembros.

Estar juntos y mejor

Esta modificación está dada principalmente, por la situación excepcional de que en la mayoría de los casos la familia está gran parte del tiempo (incluso las 24 horas del día) en casa, prácticamente en un mismo espacio. A primera vista una situación compleja, pero también una oportunidad de estar juntos, acompañarse y ser mejores.

Establecer vínculos es una tarea diaria, donde el rol de cada padre es fundamental para poder crear esta complicidad entre los miembros de la familia, más aún en tiempos de contingencia como los actuales. En ese sentido, uno de los primeros pasos que se puede dar en conjunto es enfrentar la adversidad juntos, una tarea que debe ser liderada por los padres, o la persona de mayor autoridad en el hogar, ya que será el modelo a seguir para el resto de los integrantes del hogar.

Según Neva Milicic, en estos momentos es cuando también se debe desarrollar la resiliencia de la familia, principalmente la de los más pequeños: “Tener niños resilientes implica tener padres que mejoran su autoestima, y que están disponibles para cuando ellos tienen ganas de hablar”. Acompañar, en ese sentido, es clave para el desarrollo integral de los más pequeños y de cada miembro, especialmente en circunstancias que dejarán una huella en la historia personal.

Otra parte del acompañamiento en la familia tiene relación con generar rutinas diarias entre todos, algo que ayuda a que cada persona asuma una tarea de importancia para que el hogar siga adelante, y que también sirve para establecer momentos de relajo y ocio. “Es básico tener un horario, porque toda nuestra vida está absolutamente desmontada y sin horarios y con todo el día por delante, podríamos hacer la cama o no hacerla o comer a las tres de la tarde o no comer”, dice la experta Maribel Martínez al medio La Vanguardia.

El aislamiento es una oportunidad para reflexionar sobre cómo hacemos las cosas y cómo repensar la vida, las prioridades y las necesidades. “Tenemos la posibilidad de resetear los vínculos y reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestra pareja y con nuestros hijos. El aislamiento y el acercamiento despejó cielos afectivos y existenciales, que nos permiten apreciar cosas que antes existían, pero no veíamos», señala el licenciado en orientación familiar José Luis Ciciaro a El Clarín.

Así, la contingencia que vivimos hoy nos ayuda a fortalecer la familia, cuyo rol de acompañamiento se torna más fundamental que nunca en estos momentos al mejorar lazos, estrechar vínculos y desarrollar pautas de conductas que ayudarán a que cada miembro crezca, con sus propias características, de la mano de los otros.

Fuentes: Encuentros de El Mercurio, La Vanguardia y El Clarin.com

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