Una iniciativa de Parque del Recuerdo

La música al servicio de las personas

Algunos estudiosos de la música y las personas, plantean que la música es el arte de la “escenificación de las emociones”. Dicho de otro modo, atribuyen a la música el poder de poner las emociones sobre el escenario de nuestra existencia. Hoy les quiero hablar un poco de esto, pero pensado de una forma práctica: ¿cómo puede la música ayudarme este tiempo?

En estos días de quedarse en casa, de largas jornadas que nos pueden pasear por lo más luminoso y también lo más oscuro de nosotros mismos, la elección de aquello que escuchamos, no puede ser menos que nunca, algo casual. Los invito a que “intencionemos” entonces, aquello que oímos, porque sin duda otorgará un telón de fondo a nuestra vivencia diaria. Aquí les dejo algunas ideas, y estaré feliz de leer las que ustedes tengan para compartir.

Si has tenido que retomar las tareas de la casa después de largo tiempo, pues busquemos para esos momentos la música que sabemos que nos activa, o aquella que nos inspira –no por nada las llamadas “radios del corazón” tienen fervorosos adeptos por las mañanas. Si ahora te toca trabajar desde casa y tu trabajo requiere concentración y calma, busca algo más tranquilo, o algo que interprete de alguna forma “el ánimo” de aquello que tienes que realizar.

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Playlist

En Spotify hay un sinfín de listas para concentrarse y trabajar, pero algunas tienen un matiz más bien tristón, y podrían llevarnos por horizontes que es mejor no explorar a la hora de sacar adelante un trabajo, y menos bajo presión. Si encontraste un piano melancólico, pero lo que quieres es activarte en el nivel preciso para avanzar en tus tareas, te recomiendo más bien buscar una guitarra acústica.

Si llega la hora de preparar el almuerzo y te sientes hambrienta y sin ganas de cocinar, nada mejor que dar un buen “golpe de timón” que sorprenda nuestros mejores recuerdos veraniegos, y nos permita sintonizar con aquello que queremos para nutrir nuestros estómagos y también nuestros ánimos.

Para quienes tienen niños pequeños y quieren generar un poco de ambiente para hacer manualidades o dibujos, piensen bien primero cómo son sus hijos o los niños que tienen a su cargo. Hay listas de bossa nova pensadas para niños que funcionan muy bien, pues los ponen “alegres pero no patas para arriba”, como a veces pasa con algunos éxitos infantiles.

Si tu bebé está alterado a la hora del ocaso, puedes poner un poco de “ruido blanco” (también disponible en plataformas como Spotify o YouTube) y bajar las luces, estoy segura que esto podría ayudar a calmarlo. Y para quienes tienen abuelos en casa… un poco de jazz o un poco de blues les pondrá una sonrisa en el alma.

Como bien dice Hazrat Inayat Khan en su libro sobre espiritualidad y música: “no hay nada mejor que poner la música al servicio de la regeneración de nuestra alma”.

Por Francisca Fernández

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