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¿Cómo acompañar a alguien en el proceso previo a la muerte?

Cuando las personas son diagnosticadas con enfermedades terminales o se les informa que van a morir, se producen una serie de procesos internos frente a la muerte para digerir esta noticia y afrontar el hecho de que su hora de partir llegará pronto. Si bien este proceso es muy complicado para quien lo vive también lo es para la familia y la gente que le acompaña, pues se experimenta mucha impotencia por no poder cambiar el futuro.

Sin embargo, lo que sí se puede hacer en este proceso es acompañar a la persona para que su experiencia sea más amena y agradable. Puesto que cada uno vive su proceso de muerte de una forma distinta y única, a continuación entregamos algunas recomendaciones generales que pueden ser útiles durante el proceso de acompañamiento.

– Estar ahí para la persona cuando se encuentre mal:

Al principio del proceso se pueden experimentar emociones muy intensas tales como miedo, rabia, pena y desconsuelo. Por eso es importante que mientras la persona no se encuentre sola y tenga a alguien que pueda acompañarla. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esto se debe realizar conociendo los límites de uno mismo y saber cuando esta compañía pueda resultar poco saludable.

– No reprochar ni responsabilizar a la persona por su enfermedad:

Sobre todo cuando la enfermedad se relaciona con los hábitos que la persona solía tener, surgen las ganas de decir que podría haberse cuidado, o que si no hubiese hecho tal cosa ahora estaría mejor. Estos comentarios deben evitarse a toda costa, pues no solo pueden provocar un sentimiento de culpa, sino que también guardan relación con un hecho que ya ocurrio y que no puede cambiarse. De la misma forma, tampoco debe responsabilizarse a un cercano de la condición del enfermo, pues no es sano vivir un proceso de pérdida con estos sentimientos y puede terminar dañando la forma en que los familiares recordarán a quien prontamente partirá.

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– Intentar reducir los momentos agrios frente a la persona durante el escenario a la muerte:

Es inevitable sentir pena en ocasiones, y está bien demostrarla ocasionalmente frente a quien no queremos perder, no obstante, hay que tener cuidado con qué tan seguido lo hacemos, pues si la persona ve que sus familiares solo lloran por ella, puede sentir que está dejando malos recuerdos en sus seres queridos.

– Buscar generar un ambiente grato:

En la misma línea de lo anterior, comunicarle a la persona de distintas maneras que su familia se queda con buenos recuerdos y con agradecimiento por haberla conocido, puede ayudar a que su proceso sea más pacífico y dulce.

– Respetar los cuestionamientos espirituales de la persona:

Es muy común que ante el proceso de aceptación de que la vida llega a su fin, las personas se cuestionen y cambien por completo sus sistemas de valores y creencias espirituales y/o religiosas. Es importante entender que esto se genera debido a un cambio en la forma en que se percibe el mundo, generalmente como consecuencia misma de saber que pronto se va a morir, y por esto mismo hay que ser respetuosos con sus cuestionamientos y tener claro que se quedará con lo que más le haga sentido.

Perder a un ser querido no es fácil, y mucho menos lo es acompañar a alguien en el proceso previo a la muerte, por esto es de vital importancia tener en cuenta que las recomendaciones dadas en este artículo no corresponden a reglas obligatorias que si no se cumplen la persona se irá de mala forma. Estas se deben intentar seguir siempre en la medida de lo posible y conociendo los límites de uno mismo, sin descuidarlos.

Por Sebastián del Valle, psicólogo.

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